Son muy frecuentes en los practicantes de deportes acuáticos, y aunque su causa exacta no es bien conocida, se piensa que están relacionadas con el efecto irritativo que produce sobre el conducto auditivo externo el contacto repetido con el agua fría.

La mayoría de las veces las exóstosis son asintomáticas, y se diagnostican de manera casual al realizar una revisión de oídos. Evolucionan muy lentamente, y rara vez llegan a suponer un problema importante. Sin embargo, predisponen al padecimiento de otitis externas, al favorecer la retención de cerumen y agua en el conducto.

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